La cartera morosa de un banco o una financiera tiene una ventaja que pocas industrias comparten: casi siempre está respaldada por un título ejecutivo. Un pagaré con firma autorizada ante notario, un cheque protestado o una letra de cambio aceptada permiten demandar directamente en juicio ejecutivo, sin discutir primero si la deuda existe.
Eso cambia la naturaleza del problema. La pregunta deja de ser si se puede cobrar y pasa a ser cuán rápido se ingresa la demanda, cuánto demora la notificación y qué bienes tiene el deudor para embargar. Kartera está construida alrededor de esas tres variables: ingesta masiva de la cartera, receptores judiciales coordinados desde la plataforma y búsqueda de bienes desde el primer día.
Trabajamos créditos de consumo, créditos comerciales a pymes, líneas de crédito, tarjetas bancarias y créditos automotrices con prenda. La representación judicial la lleva RAM Abogados; la operación, los datos y el reporte los lleva Kartera.
Cuando el crédito no está en un pagaré propio sino en una factura comprada a un proveedor, el título y el procedimiento cambian: esa cartera se trabaja como factoring y crédito digital, con su propio camino bajo la Ley 19.983.
Un pagaré llega directo a juicio ejecutivo cuando la firma del suscriptor está autorizada ante notario: ahí el documento es título por sí solo y no hace falta gestión previa (art. 434 N°4 del Código de Procedimiento Civil). Si la firma no fue autorizada, el camino es preparar la vía ejecutiva, notificando judicialmente el protesto o pidiendo el reconocimiento de firma. En los dos casos hay un plazo que manda sobre todo lo demás: la acción cambiaria del portador contra los obligados al pago prescribe en un año contado desde el vencimiento (art. 98 de la Ley 18.092). Por eso lo primero que hacemos al recibir una cartera de pagarés es ordenarla por fecha de vencimiento: lo que está por prescribir entra primero.
Depende del tribunal y de la notificación. Una causa sin oposición y con deudor ubicable puede llegar a embargo en dos o tres meses. Cuando el deudor opone excepciones o hay que buscar bienes, el proceso se alarga. Kartera muestra el plazo real de cada causa en la plataforma. Además, al trabajar la cartera de forma masiva y automatizada, el costo por causa baja y la operación se vuelve sostenible para el mandante.
La causa queda con embargo pendiente y se monitorea. Si el deudor incorpora bienes, remuneraciones o cuentas, se reactiva. Cuando la cobranza es realmente incobrable, el caso se castiga y se documenta para provisiones.
No. Kartera cobra una comisión sobre lo efectivamente recuperado y un monto acotado por cada caso castigado. No hay costos de implementación ni mensualidad.
Sí. El cheque protestado por falta de fondos, cuenta cerrada u orden de no pago, una vez notificado judicialmente el protesto sin que el girador consigne fondos dentro de tres días, constituye título ejecutivo y además puede dar origen a la acción penal por giro doloso de cheques.
Cuéntanos el tamaño y el tipo de cartera. Te mostramos qué se puede recuperar.
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